VALDIVIA SOLIDARIA: ABRIR LA PUERTA Y CERRAR EL PRIVILEGIO

Hablamos

Por @Vic_tonha_

La emergencia sanitaria, por el Covid-19, me hizo saber que prontamente viviría en un Valdivia con mayores inequidades. Pero a la vez me mantenía inquieta pensando en cómo íbamos a trabajar socialmente en este nuevo contexto y así comenzó la solidaridad.

La pandemia me mostró que la trabajadora de parquímetro de la empresa de Cristián Coronel no tenía el derecho de quedarse en casa para cuidar de su salud y la de su familia. También me hacía escuchar a la señora Bernarda, dirigenta social de un barrio popular de la comuna, decir que algunos “no morirán por el coronavirus pero sí de hambre”.

Situaciones como estas fueron forjando Valdivia Solidaria, una red que busca generar distintos apoyos a quienes por la pandemia se han visto afectados. Con dedicación, con mis compañeras y compañeros de militancia creamos campañas donde articulamos la sanitización del comercio barrial, mascarillas y recolección de alimentos. A partir de esta instancia, les cuento que todos los viernes, haciendo caso estricto a los protocolos de seguridad, salimos en busca de donaciones. 

Pese a mi preocupación, los primeros días estaba contenta y sonreí al recibir mensajes de personas queriendo sumarse a la causa. Luego de eso, mi celular sonaba y ya no era grato contestar. Por el contrario, mi mandíbula se apretaba, mi estómago dolía y mi respiración agitada me hacían saber que alguien con mucha complicaciones económicas nos escribía o llamaba para pedir ayuda. 

El sentido de injusticia se ha hecho presente con mayor fuerza en esta emergencia sanitaria, desnudando a un Chile brutalmente desigual y a un Valdivia que día a día vuelve su brecha social más grande. Un mes después y con este pesar, mapa en mano salimos a repartir las canastas que logramos reunir junto a valdivianas y valdivianos llegando a articulamos con más de 250 familias.

Fue ejemplificador ver cómo dirigentas y dirigentes de las organizaciones de la sociedad civil conocen a su gente, sabiendo con claridad sus necesidades. Este proceso reafirmó que con el conocimiento popular no puede haber indiferencia ni olvido. Lo digo porque en el proceso de asignación de recursos quedó claro quién tiene el saber requerido para hacer las cosas bien.

Con Valdivia Solidaria logramos concretar relaciones horizontales colaborativas con líderes y lideresas sociales. Hay algo que me parece hermoso y que debiese estar más en política es hacer visible las voces que han sido negadas por el Estado chileno y por esa maquinaria asistencialista que solo busca negar derechos.

En este momento de preguntas aparece una humilde convicción que viene de cuna, desde mi padre rescatista y una madre despierta socialmente. Ambos me enseñaron el significado de la solidaridad: hacer algo de manera desinteresada por otra persona cuando hay situaciones de aprieto. Así se fue forjando en mí el principio de ayudar para mejorar la calidad de vida de las personas contradiciendo el principio neoliberal de la responsabilidad individual y que espero después de esta crisis sanitaria comience a terminarse.

Una de las contradicciones de esta pandemia ha sido la tensión entre solidaridad versus individualismo. Por décadas, nos hicieron creer que los intentos del neoliberalismo por producir personas individualistas habían resultado. Por otra parte, desde los primeros días de esta crisis hablamos que el momento requiere de colaboración para salir de ella. Entonces, ante un Estado que muestra una total desprotección con la ciudadanía ¿no piensan que es hora de poner en entredicho al individualismo a través de la creación y multiplicación de redes de solidaridad?

Pasado unos días retomo mi relato… y comienzo a escribir quebrantada. Vividas las primeras entregas cómo no declararme indignada ¡Sí casa tras casa juntamos nuevas y dolorosas razones para que Valdivia Solidaria perdure en el tiempo! Como no sentirme rebelde y serlo si la realidad me golpea con cada historia que aparece ante nosotros.

El Coronavirus dejará a Valdivia en un lugar del que será difícil salir, los años de estancamiento están quedando al descubierto. Solo hemos tenido administraciones municipales y no gobiernos locales, sin existir un proyecto comunal que nos piense. No podemos permitir que esta pandemia nos herede mayores inequidades, no puedo permitirme hacer nada ante esto. Gritaré que es injusto lo que le sucede a doña María, gritaré guturalmente que este ¡no es el Valdivia que merecemos!

Hoy me doy cuenta que mi puerta se cierra pero también se abre para responder al rol que la política demanda de cada una de nosotras. Las invito a activarse y a que Valdivia Solidaria se replique por distintas comunas del país. Nosotras somos quienes tenemos la responsabilidad de articular redes de trabajo que permitan la solidaridad.  

Este hilo de emociones termina con una Tonha profundamente agradecida de muchos y muchas que han hecho posible la solidaridad. Diciendo que una mujer puede liderar un proceso como el que Valdivia Solidaria ha levantado, poniendo mayor diversidad en la toma de decisiones. Esto ya ha sido evidenciado en los países cuyos liderazgos femeninos están llevando la crisis sanitaria por la pandemia Covid-19. Por ahora, me despido privilegiada de estar junto a quienes luchan para poder ayudar.

De ahora en adelante es tiempo que las voces negadas y oprimidas sean aquellas que entregan conducción a los espacios. Tenemos la responsabilidad de generar rupturas y continuidades como seres políticas en el trabajo territorial, seguir pre- alimentando nuestra relación con dirigentes y dirigentas y, finalmente, seguir sin entrar en las prácticas asistencialistas.